Hace muchísimos siglos vivían animales y plantas que ya no existen en la actualidad. A veces se conservan huellas suyas en la tierra: pisadas, esqueletos… Esas huellas son los fósiles.

Qué nos enseñan los fósiles
Los fósiles permiten saber a qué época geológica pertenecen los terrenos en los que se encuentran, y estudiar cómo era la vida animal y vegetal de aquellos tiempos. Son la prueba de que hace miles o millones de años existieron seres cuya descendencia desapareció por completo, o que han evolucionado de forma muy distinta a como eran entonces.
El propio carbón es, en cierto modo, un fósil vegetal: conserva las huellas de helechos gigantes que, en algunos casos, llegaron a medir más de 50 metros de altura. En las rocas sedimentarias también se encuentran con frecuencia animales fosilizados e incluso huellas de sus pisadas.
Un hallazgo excepcional: el mamut de Siberia
Uno de los descubrimientos más curiosos de la paleontología se hizo a principios del siglo XX en Siberia: se desenterró un mamut congelado de unos 3 metros de altura que, a pesar de haber vivido hace unos 25.000 años, se había conservado casi intacto gracias al permafrost (el hielo permanente del subsuelo siberiano).