Es una de las preguntas que más hacen los niños pequeños: ¿por qué dan luz las bombillas?

El filamento que se pone al rojo (blanco) vivo
Las bombillas incandescentes dan luz porque el hilo finísimo que llevan dentro, llamado filamento, se calienta muchísimo hasta ponerse incandescente.
Cuando enciendes el interruptor, la electricidad viaja por un cable hasta el interior de la bombilla y se ve obligada a pasar por el filamento, mucho más fino que el resto del cable. Esa resistencia al paso de la corriente calienta el filamento hasta varios cientos de grados, y a esa temperatura empieza a resplandecer y a emitir luz.
Por qué el filamento no se quema
Dentro de la bombilla hay una mezcla de gases (y no aire normal) que evita que el filamento arda al calentarse tanto. Por eso la bombilla es hermética: para que esos gases no escapen y, de paso, para retener parte del calor del filamento.
El filamento está además muy retorcido, en forma de espiral, para poder meter un hilo de metal muy largo en un espacio muy pequeño: cuanto más largo es el filamento, más luz produce.
La base metálica de la bombilla conecta con los contactos del portalámparas para que la electricidad pueda cerrar el circuito y llegar hasta el filamento.
Otros tipos de bombillas
Hoy en día, además de las incandescentes (cada vez menos comunes por su bajo rendimiento), existen otros sistemas de iluminación:
- Halógenas: parecidas a las incandescentes, pero con un gas halógeno que alarga la vida del filamento.
- Fluorescentes: producen luz haciendo pasar electricidad por un gas, sin necesidad de un filamento al rojo vivo.
- LED: la luz se produce directamente en un pequeño semiconductor, sin ningún filamento. Consumen mucha menos energía y duran muchísimo más que las incandescentes.