En alta mar, lejos de cualquier costa a la vista, un marinero podía calcular con exactitud el lugar en el que se encontraba con solo tres instrumentos: un sextante, un reloj de precisión (cronómetro) y unos mapas.

Cómo se usaba para saber dónde estaba el barco
Los astrónomos han calculado con gran exactitud en qué posición del cielo se encuentran el Sol y las estrellas a cada hora del día, desde cualquier punto de la Tierra. El sextante permite a un navegante medir la altura de un astro sobre el horizonte (el ángulo entre el astro y la línea del horizonte). Combinando esa medida con la hora exacta que marca el cronómetro, se puede calcular la latitud y la longitud del barco, y situarlo sobre el mapa.
El sextante incorpora un ingenioso sistema de espejos que estabiliza la imagen del astro, de modo que el navegante puede tomar la medida con precisión aunque el barco se mueva por el oleaje.
Sustituido por el GPS
Hasta hace pocas décadas, el sextante era un instrumento indispensable en cualquier barco. Hoy en día ha quedado prácticamente en desuso gracias al GPS, que da la posición exacta de forma instantánea, aunque muchos marinos siguen aprendiendo a usarlo como método de navegación de emergencia si fallara la electrónica.
Dudas de otros estudiantes
Preguntas y respuestas de estudiantes sobre este tema.
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