SER UNA CASTA PEQUEÑEZ de Ramón López Velarde

A Alfonso Cravioto

Fuérame dado remontar el río de los años, y en una reconquista feliz de mi ignorancia, ser de nuevo la frente limpia y bárbara del niño…

Volver a ser el arrebol, y el húmedo pétalo, y la llorosa y pulcra infancia que deja el baño por secarse al sol…

Entonces, con instinto maternal, me subirías al regazo, para interrogarme, Amor, si eras querida hasta el agua inmanente de tu pozo o hasta el penacho tornadizo y fágil de tu naranjo en flor.

Yo, sintiéndome bien en la aromática vecindad de tus hombros y en la limpia fragancia de tus brazos, te diría quererte más allá de las torres gemelas.

Dejarías entonces en la bárbara novedad de mi frente el beso inaccesible a mi experiencia licenciosa y fúnebre.

¿Por qué en la tarde inválida, cuando los niños pasan por tu reja, yo no soy una casta pequeñez en tus manos adictas y junto a la eficacia de tu boca?

Añade tus comentarios sobre SER UNA CASTA PEQUEÑEZ de Ramón López Velarde  y consulta los comentarios de otros lectores interesados en este poema.

En los comentarios inferiores puedes consultar (o añadir si no están) el resumen, análisis y estructura de “SER UNA CASTA PEQUEÑEZ”, figuras literarias que se utilizan en “SER UNA CASTA PEQUEÑEZ”, tema, métrica y rima utilizada, comentarios estilísticos, contextualización de la poesía, interpretaciones,  valoraciones personales sobre SER UNA CASTA PEQUEÑEZ de Ramón López Velarde  y todo lo que desees aportar.