Este domingo volví a leer El principito. Desde niño no lo hacia. Las frases escritas por Antoine de Saint-Exupéry para El Principito hablan por sí­ solas, esconden muchos significados, son únicas e irremplazables, son un tesoro para quien las toma como propias y siempre, siempre, es bueno releerlas. El principito es, sin duda, un libro fundamental de la literatura infantil, pero tambien juvenil y para cualquier edad. Debería ser un libro de referencia en las escuelas y colegios ya que esconde unos conceptos filosóficos y vitales realmente muy importantes. En estas reflexiones y frases del Principito sobre el amor, la amistad, la vida y la muerte, el valor de las cosas, la inocencia de los niños y la sabiduria que albergan son lecciones de vida en estado puro.

Frases de El Principito Frases de El Principito del amor, la amistad y la vida para tener siempre presentes.

Frases de El Principito célebres e inolvidables

Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)

Fuente: Dedicatoria

Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí­ mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Fuente: Capí­tulo I

Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.

Fuente: Capí­tulo II

Caminando en lí­nea recta no puede uno llegar muy lejos.

  Fuente: Capí­tulo III

Pero nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números.

  Fuente: Capí­tulo IV

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: - ¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?, Pero en cambio preguntan: - ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?, Solamente con estos detalles creen conocerle.

  Fuente: Capí­tulo IV.

Es una cuestión de disciplina, - me decí­a más tarde el Principito -. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.

  Fuente: Capí­tulo V

Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el dí­a diciendo, como tú: - ¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio! , lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.

  • Es tan misterioso el paí­s de las lágrimas

    Fuente: Capí­tulo VII

No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mí­a perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.

  Fuente: Capí­tulo VIII

Si yo ordenara -decí­a frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no serí­a del general, sino mí­a .

  Fuente: Capí­tulo X

Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.

  Fuente: Capí­tulo X

Bebo para olvidar que soy un borracho

Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.

Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo

Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio.

No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.

Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.

Sólo se conocen bien las cosas que se domestican

No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos .

Tú no eres para mí­ todaví­a más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí­. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí­ único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo

Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido

  • ¿Y de qué te sirve poseer las estrellas? -Me sirve para ser rico. -¿Y de qué te sirve ser rico? -Me sirve para comprar más estrellas.

Me creí­a rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria

  Fuente: Dialogo entre el Principito y el zorro

Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún dí­a, cada uno pueda encontrar la suya

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezarí­a a ser dichoso

Básicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran

Siempre es tiempo de leer El Principito , aunque lo esencial es invisible a los ojos.

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